La tarjeta ya no es la única forma de demostrar quiénes somos al ingresar a una empresa.
Los nuevos sistemas de control de acceso con reconocimiento facial permiten identificar a una persona a partir de su rostro y utilizar esa identidad para habilitar una puerta, molinete o sector restringido.
La tecnología permite crear una experiencia de acceso rápida y sin contacto, pero su principal ventaja va más allá de la comodidad: vincula directamente el permiso de acceso con la persona autorizada.
En TANGOID diseñamos e implementamos soluciones de biometría facial HID para organizaciones que buscan evolucionar sus sistemas de seguridad física hacia nuevas formas de identificación.
¿Cómo funciona el control de acceso con reconocimiento facial?
El sistema registra previamente la identidad biométrica de cada usuario autorizado.
Cuando una persona se presenta frente al lector, el dispositivo captura la información necesaria para analizar su rostro y compararlo con las identidades previamente registradas.
Si el usuario es reconocido y cuenta con autorización para ese punto de acceso, el sistema puede habilitar la puerta, molinete o sector correspondiente.
Todo el proceso puede realizarse en segundos y sin necesidad de presentar una tarjeta física.
El rostro se convierte, de esta manera, en un factor de identificación.
Tu cara puede convertirse en tu credencial
Una tarjeta de acceso puede olvidarse.
También puede perderse, dañarse o ser utilizada por otra persona.
El rostro presenta una característica diferente: está asociado directamente con la identidad del usuario.
Esta característica hace que la biometría facial resulte especialmente interesante en aplicaciones donde no solamente importa validar una credencial, sino también verificar que la persona que intenta ingresar sea efectivamente el usuario autorizado.
En determinados ambientes, esa diferencia puede representar un nivel adicional de seguridad.
¿Dónde puede utilizarse reconocimiento facial?
La biometría facial puede incorporarse en múltiples entornos corporativos.
Entre ellos:
- edificios de oficinas;
- plantas industriales;
- centros logísticos;
- laboratorios;
- hospitales;
- universidades;
- instituciones financieras;
- centros de datos;
- organismos públicos;
- sectores de acceso restringido.
La arquitectura necesaria dependerá de la cantidad de usuarios, el flujo de personas, las características del lugar y el nivel de seguridad requerido.
No es lo mismo controlar el acceso general a un edificio que proteger la entrada a un data center o laboratorio.
Reconocimiento facial sin contacto
Uno de los beneficios más visibles de la tecnología es la experiencia de usuario.
En lugar de buscar una tarjeta, introducir un código o colocar el dedo sobre un sensor, el usuario puede ser identificado mediante su rostro.
Esto permite crear accesos más naturales y reducir la interacción física con el dispositivo.
En espacios donde circulan muchas personas, la velocidad de identificación también se vuelve un aspecto relevante.
El desafío consiste en lograr mayor seguridad sin generar fricción en el ingreso.
¿Reconocimiento facial o tarjeta de acceso?
No necesariamente hay que elegir.
Un sistema moderno puede permitir que diferentes tecnologías convivan dentro de la misma infraestructura.
Por ejemplo, una organización podría utilizar:
credenciales móviles para empleados;
tarjetas físicas para visitantes;
reconocimiento facial para determinados accesos;
o una combinación de credencial y biometría en sectores críticos.
La tecnología debe elegirse en función del riesgo y del tipo de usuario.
Biometría facial como segundo factor
Una de las aplicaciones más interesantes del reconocimiento facial aparece cuando se combina con otro método de identificación.
Supongamos que una empresa posee un área particularmente sensible.
Presentar una tarjeta válida demuestra que alguien posee una credencial autorizada.
Pero no necesariamente demuestra que sea el titular de esa credencial.
Al incorporar biometría, el sistema puede exigir además la verificación de la persona.
Esto permite diseñar esquemas de autenticación con más de un factor para sectores que necesitan mayores niveles de seguridad.
HID Amico: reconocimiento facial dentro del ecosistema HID
La evolución de HID hacia la biometría facial permite incorporar esta tecnología dentro de una arquitectura profesional de control de acceso.
La familia HID Amico fue desarrollada para trabajar con reconocimiento facial y diferentes tecnologías de credenciales.
Según HID, la plataforma permite combinar reconocimiento facial con credenciales físicas, HID Mobile Access, QR y PIN, dependiendo del modelo y la configuración utilizada.
Esto resulta particularmente interesante para empresas que buscan una estrategia de identidad flexible.
No todos los usuarios ni todos los accesos necesitan utilizar el mismo método.
Hasta 200.000 usuarios
Uno de los aspectos que diferencia una solución corporativa de un simple terminal biométrico es la capacidad de escalar.
HID indica que determinados modelos de Amico pueden trabajar con bases de hasta 200.000 usuarios, lo que permite pensar la tecnología para instalaciones empresariales de mayor escala.
Esta capacidad abre aplicaciones en organizaciones con grandes dotaciones, múltiples accesos o importantes flujos diarios de personas.
La elección del modelo y la arquitectura siempre debe realizarse de acuerdo con las características concretas del proyecto.
Reconocimiento facial y detección de intentos de fraude
Un aspecto crítico de cualquier sistema biométrico es determinar si está observando a una persona real y no simplemente una representación de su rostro.
Las soluciones modernas incorporan tecnologías destinadas a detectar intentos de engaño mediante fotografías, imágenes u otros mecanismos.
HID describe capacidades de detección de vida y protección frente a diferentes intentos de suplantación dentro de la familia Amico.
Este punto resulta fundamental cuando la biometría se utiliza para proteger accesos corporativos y áreas sensibles.
¿Hay que reemplazar todo el control de acceso?
No necesariamente.
Una instalación está compuesta por diferentes elementos:
lectores, controladoras, cerraduras, puertas, molinetes, fuentes, cableado, software y credenciales.
La incorporación de reconocimiento facial no implica automáticamente reemplazar todos esos componentes.
Antes de definir una solución conviene realizar un relevamiento de la infraestructura instalada.
En determinados proyectos es posible conservar una parte importante del sistema y modernizar únicamente los puntos donde se necesita incorporar la nueva tecnología.
OSDP y la integración con sistemas modernos
La comunicación entre lectores y controladoras es otro elemento importante de un proyecto profesional.
HID Amico contempla compatibilidad con OSDP, un protocolo utilizado en arquitecturas modernas de control de acceso.
Esto permite incorporar la biometría dentro de proyectos donde la integración y la seguridad de las comunicaciones entre componentes forman parte del diseño global.
La compatibilidad concreta siempre debe validarse contra las controladoras y el sistema instalado.
¿Qué pasa con las credenciales móviles?
La biometría y las credenciales móviles no son tecnologías excluyentes.
De hecho, representan dos caminos complementarios hacia la identidad digital.
Un empleado puede utilizar su smartphone como credencial para los accesos cotidianos.
Para un sector de mayor seguridad, la organización puede requerir reconocimiento facial adicional.
Otro usuario puede continuar utilizando una tarjeta física.
El sistema de identidad define quién es la persona y qué permisos posee.
La tarjeta, el teléfono y el rostro son diferentes mecanismos para demostrar esa identidad.
¿Reconocimiento facial o huella digital?
Ambas son tecnologías biométricas, pero ofrecen experiencias diferentes.
La huella requiere normalmente que el usuario coloque un dedo sobre un sensor.
El reconocimiento facial puede realizar la identificación sin ese contacto físico.
Esto puede resultar especialmente conveniente en accesos de alta circulación o en organizaciones donde se busca una experiencia más fluida.
La decisión debería considerar el entorno, la cantidad de usuarios, los requerimientos de seguridad y la operación diaria.
Un proyecto biométrico es más que comprar un lector
Implementar reconocimiento facial en una empresa requiere analizar mucho más que las características de un dispositivo.
Antes de avanzar deberían evaluarse aspectos como:
- cantidad de usuarios;
- cantidad de accesos;
- flujo de personas;
- infraestructura existente;
- controladoras instaladas;
- software utilizado;
- políticas de seguridad;
- métodos actuales de identificación;
- necesidad de múltiples factores;
- estrategia de enrolamiento;
- requerimientos de privacidad y protección de datos.
La tecnología debe formar parte de una arquitectura completa.
Privacidad y datos biométricos
La implementación de biometría requiere un tratamiento particularmente cuidadoso de la información.
A diferencia de una tarjeta, los datos biométricos están vinculados a características de una persona.
Por ese motivo, cualquier proyecto debería contemplar desde su diseño aspectos relacionados con el enrolamiento, almacenamiento, acceso, retención y protección de la información biométrica, además del cumplimiento de la normativa aplicable.
La tecnología no reemplaza una correcta política de seguridad y privacidad.
De controlar tarjetas a gestionar identidades
La transformación más importante del control de acceso ocurre cuando la organización deja de pensar solamente en tarjetas y comienza a pensar en identidades.
Una persona puede tener determinados permisos, horarios, edificios y sectores habilitados.
Después puede utilizar diferentes mecanismos para demostrar quién es.
Puede ser una tarjeta inteligente.
Puede ser su celular.
Puede ser un smartwatch.
O puede ser su propio rostro.
Este modelo permite construir sistemas de seguridad mucho más flexibles.
Implementar reconocimiento facial con TANGOID
En TANGOID trabajamos con soluciones HID de identificación y control de acceso para empresas.
Nuestro enfoque comienza por entender la infraestructura existente y el nivel de seguridad requerido.
A partir de ese relevamiento podemos determinar qué componentes pueden mantenerse, qué puntos necesitan modernizarse y dónde tiene sentido incorporar biometría facial.
El proyecto puede contemplar lectores HID Amico, integración con el sistema de acceso, credenciales físicas, HID Mobile Access y otras tecnologías de identificación.
Tu cara puede ser tu credencial.
Si tu empresa está evaluando incorporar reconocimiento facial, TANGOID puede analizar la infraestructura actual y diseñar una estrategia de implementación.

